Son nuestra sombra en la vida conectada. Siempre encuentran un atajo, una ruta hacia lo desconocido. Dicen inspirarse en nuestras “aventuras”: dónde navegamos, qué buscamos, qué compramos… Si pensaste que tu vida era demasiado anodina estás equivocado. Está llena de descubrimientos, rodeada de algoritmos. ¿O es que tienes tiempo de explorar entre tantos contenidos?

Yo diría que la mayoría son obstinados. Es mejor así. El día que la lógica matemática pierda ese carácter habrá que empezar a preocuparse. Por eso disculpo la cabezonería de todos los algoritmos. Y en cierto modo, río sus desatinos cuando insisten en conducirme lejos de lo que realmente me interesa. La horma de nuestra huella digital resulta a menudo engañosa. Compramos regalos para otros, hacemos búsquedas dirigidas, consultas esporádicas… generamos grandes cantidades de datos que pueden confundir al mejor de los exploradores, algoritmos incluidos.

data y algoritmos

50.000 millones de euros se invertirán en Big Data durante 2017, de acuerdo a estimaciones del Parlamento Europeo.

De Big Data y algoritmos se habló la semana pasada en el último foro organizado por Innovación Audiovisual. Bajo el título Machine learning’: Cómo elegir qué ver y no morir en el intento, el encuentro resultó de lo más interesante. Muchas preguntas en el aire y detrás de ellas una duda capital: ¿Hay tiempo para tanto contenido?

No hay tiempo que perder.

En efecto. Todas nuestras vidas contienen un preciado tesoro: tiempo. La mayor recompensa que cualquier actor del mercado audiovisual puede obtener de nosotros. Y por eso se afanan en sumar a la causa toda herramienta que produzca resultados. Tras esa coartada, los algoritmos presumen de revelar patrones de consumo olfateando la información que vamos dejando por el camino. Y resulta evidente que la capacidad de personalización, destilada del Big Data, se posiciona con fuerza para dirigir las nuevas estrategias de los distribuidores de contenido.

La burbuja audiovisual no para de crecer. Surgen nuevas oportunidades que se hacen fuertes tras la accesibilidad a la banda ancha. Netflix abrió el melón, pero ahí están ya HBO, Amazon Prime… y lo que queda por venir. Además, ya no son únicamente grandes distribuidores de contenido. Se han convertido en grandes productoras, convencidas de la necesidad de contar con un catálogo exclusivo y especial. Esa oferta omnipresente es la que impulsa un nuevo modelo de consumo, donde la vigencia de los contenidos tiene poco que ver con el carácter efímero del tradicional sistema lineal. La tele ya no se ve únicamente en la televisión, y es el espectador quien decide cuándo.

Luchando frente al “content shock”.

Infoxicación, content shock… nuevos conceptos que han ido surgiendo a medida que crecía la oferta de contenidos. La saturación de contenidos puede llegar a producir cierta frustración por parte de los usuarios. Y es que la conquista de nuestro tiempo tiene muchos pretendientes. Fíjate en esta infografía que he rescatado de Smart Insights y toma nota de lo que puede dar de sí un minuto en la red. ¿A alguien le sorprende que Facebook y compañía quieran empezar a producir sus propios contenidos audiovisuales?

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Manuel Aldana, gerente de contenidos en Movistar+, cerró el turno de intervenciones en el foro de Innovación Audiovisual. “Que sea fácil y relevante” concluía, refiriéndose al papel de los operadores en el proceso de elección de contenidos. En esta tormenta de ofertas, quien lo consiga tendrá un buen salvavidas al que aferrarse.

El content shock puede producir reacciones adversas en el usuario. Algo que a buen seguro también despierta miedos en los operadores. Hablaba Manuel de evitar esa sensación del “nadaquever” que puede propiciar el exceso, o el llamado “tsundoku”, un término japonés que se utiliza para describir ese momento en el que uno siente que sostiene una pila enorme de libros aún por leer.

Más personalización, mejor experiencia de usuario.

El caso de Movistar+ es singular. Se trata de una macro-plataforma de servicios donde tiene cabida el consumo VOD y el lineal. Y no hablamos de una actividad testimonial. Disponen de más de 16.000 referencias en VOD y más de 160 canales lineales. Pero lo cierto es que año tras año, se reduce el porcentaje de usuarios que solo consumen en lineal. La radiografía del espectador es cada vez más compleja.

En el caso de Movistar+ parecen decididos a actuar en dos líneas. La primera, conseguir ser relevantes a través de una oferta cada vez más personalizada. La segunda, diseñar la experiencia de usuario más sencilla posible. Dos retos en los que seguro nos acompañarán estos nuevos exploradores, los algoritmos. Pero en esta expedición, que será universal, habrá que empezar a humanizar su pericia matemática. Probablemente, con otro tipo de factores externos que complementen sus evidencias. Todo para que en esta loca subasta de contenidos, nada haya más fácil que invertir “tu tiempo” en lo relevante. Feliz travesía.

 

 

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