Mattel ha presentado tres nuevos modelos de Barbie alejados del arquetipo que todos conocíamos. ¿Qué tendrán ellas que no tenga la legendaria rubia platino? De momento, la oportunidad de transformar la historia de la muñeca más universal del planeta.

Presumo que a Ken no le gustarían muchos de los comentarios publicados en las redes los últimos días. Esos que animan a los responsables de Mattel a humanizar también su musculado cuerpo, diseñando nuevos modelos en línea con “el mundo real” al que parece haberse rendido Barbie, ese icono de la industria juguetera que creara Mattel a finales de los 50. Señalada tantas veces por ese patrón de “chica bien perfecta”, acaba de escenificar su abrazo a la normalidad presentando tres nuevas identidades: una Barbie más alta, una Barbie con “curvas”, y una Barbie menuda. Dicen los responsables de la marca, que la intención no es otra que responder a la diversidad natural e inspirar así la imaginación de las niñas sin crear un conflicto con su realidad. Pensará Barbie, después de décadas en el ojo del huracán, que sus creadores ya podían haber despertado antes esa “conciencia social”. Pero quién va a querer hablar de ventas pudiendo hacerlo de compromiso.

Foto-montaje de un supuesto Ken "humanizado" que circulaba por Twitter tras el anuncio del lanzamiento de las nuevas Barbie.

Uno de los foto-montajes de Ken “humanizados” que circulaban por Twitter tras el anuncio del lanzamiento de las nuevas Barbie.

Lo cierto es que la operación, en términos de marketing, es un nuevo reto para la marca. Barbie es mucho más que una muñeca. Es un personaje, no uno cualquiera, sino toda una referencia socio-cultural (y global) en quien proyectan sus fantasías millones de niñas. Y como corresponde a un personaje de esa altura, sólo puede sostenerse sobre una importante estrategia de contenidos. El idilio de los formatos de ficción con los creadores de juguetes, es casi una constante de este sector, pionero quizá en la monetización de contenidos derivados de productos. Que se lo cuenten a Lego por ejemplo, convertido ya en un gigante del entretenimiento audiovisual. Uno ya no sabe en algunos casos, como el huevo y la gallina, quién fue primero, si el juguete o la ficción. En cualquier caso, la noticia de este lanzamiento es una indudable oportunidad para enriquecer su narrativa e introducir con mayor facilidad nuevos puntos de vista.

El universo de Barbie se extiende al cine, la TV, la música, la moda, los videojuegos… y por supuesto a internet, donde mantiene con intensa actividad una gran cantidad de canales propios, con especial atención a las redes sociales. Hasta con su propio vlog cuenta ya Barbie, estrenado hace pocos meses en su canal oficial de Youtube.

Ahora que tanto se habla de aprender a construir una marca personal, Barbie parece haber tomado unas cuantas clases de ventaja. Su “vida” es, en definitiva, un prolífico relato transmedia cuyo discurso se ramifica a través de múltiples medios y plataformas, y en el que ha aprendido a incorporar a su audiencia como parte activa del mismo. De esa relación bidireccional con su público, y fruto de esta nueva apuesta estratégica, seguro que podrá obtener un retorno muy productivo de cara a definir nuevas líneas de desarrollo para sus próximos contenidos.

De momento el vídeo con el que arrancaba este post, ha conseguido en 4 días más de 2 millones y medio de visitas y un atronador ruido en los medios. Una breve pieza con aire documental que trata de conectar las emociones de las niñas con los aprendizajes sociales que exponen algunos representantes de Mattel. El título del mismo, “La evolución de Barbie”, es toda una declaración de intenciones y el principio de un sinfín de nuevos capítulos, para regocijo de seguidor@s y acicate de detractor@s.

 

 

  • Créditos: Imagen de un supuesto Ken obtenida del post publicado en elmundo.es