Contenido con mayúsculas: amenaza global, paraísos del cibercrimen, incubadoras de malware, hostings opacos… con estos antecedentes, ¿Quién no se atreve a contar una buena historia? A veces, basta con “meter la cabeza en el agua” para encontrar un magnífico argumento. Bucear en la misión de tu marca, puede acabar siendo el mejor hallazgo para crear un contenido relevante.

Se habla de un Internet superficial, refiriéndose a esa parte de la Red dominada por motores de búsqueda conocidos. La capa que cobija nuestros Facebook, Youtube, Twitter y demás actores del hábitat on line familiar. Algunos estudios afirman que ese Internet superficial supone apenas un 10% del contenido vertido en la Red. Por debajo de esa capa conocida, existe el llamado Internet profundo, un vasto dominio 500 veces superior al más conocido, lleno de “basura” pero también de información con alto valor.

SeaLand, un océano de contenido sin ley

Sealand, la que fuera sede de HavenCo, el primer proveedor de servicios de hosting a prueba de balas del mundo.

El tráiler que has podido ver en la cabecera de este post, anticipa un fantástico documental que forma parte del proyecto que la empresa de seguridad Norton reúne en www.mostdangeroustown.com. Se trata ya de la segunda entrega tras el episodio basado en Hackerville, en lo que se aventura como una gran serie documental en torno a la seguridad en la Red. En ese interesante site plagado de contenido extra, se emplean ejemplos muy ilustrativos para entender qué significan las capas aludidas. Para explicarlo, basta con pensar en Internet como en un inmenso océano. Flotando en su superficie, las embarcaciones que arrastran sus redes de pesca en busca de contenido. Dicho de otra forma, los motores de búsqueda. A mayor profundidad, más información a salvo de dichas “embarcaciones”, hasta llegar a cotas opacas donde sólo podrían intervenir con éxito equipos muy especiales. Para entenderlo, abismos donde podríamos toparnos con una cuenta bancaria online, intranets empresariales, sitios web confidenciales de hospitales, las bases de datos de los Gobiernos… Si tienes oportunidad, no te pierdas el documental completo que puedes ver a continuación.

Probablemente, uno de los mayores atractivos de esta serie consista en traducir esa amenaza virtual, en lugares físicos y caras con nombre y apellidos. Un contenido que nos permite comprender la diferencia entre vender seguridad o concienciar del peligro. Una diferencia que a buen seguro, parte de una definición de objetivos específica, donde figurará la necesidad de fortalecer la relación con quienes ya consideran a Norton un importante proveedor de seguridad en Internet. No en vano, la autoridad que trasciende de estos documentales, esa inquietante puesta en escena que contextualiza a la perfección hasta dónde puede llegar el poder de su investigación (y cómo traducirla en servicios de protección fiables), acabará haciendo de la audiencia el mejor embajador de sus soluciones.

Construir una historia haciendo foco en el corazón de tu negocio puede ser un excelente recurso. Y para ello, reciclando el concepto empleado por Norton, hay que alejarse de la orilla y pensar en reunir los medios necesarios para realizar una inmersión en aguas bien profundas. Sumergirte en la realidad de tu marca es probable que te conduzca a compartir aprendizajes, experiencias o hallar insospechadas alternativas de entretenimiento. Y quizá entonces, tu audiencia empiece a identificarse con un significado que va más allá de tu portfolio de venta. Tanto que se preocupe de buscarte, seguirte y ser parte activa de tu comunidad mientras sienta que compartís un mismo territorio.