Se cumplen 60 años de la creación de unos de los relojes de pulsera más famosos de la historia. Hablamos del Speedmaster, conocido también como “Moonwatch”. Buzz Aldrin y George Clooney se acomodan en la memoria para protagonizar este documental de Omega que homenajea este aniversario. La historia del reloj que subió a la luna… y desapareció en la tierra.

Que el Omega Speedmaster fuera el primer reloj que subió a la luna no fue una casualidad. En 1965, ocho años más tarde de su primera edición, la NASA homologaba su uso en todas las misiones espaciales tripuladas. El Moonwatch había ganado su particular carrera del espacio, desbancando en el camino a otras marcas que no pudieron superar las pruebas de rendimiento. Cambios de temperatura, presión, resistencia… esas cosas que suceden en el espacio.

¿Qué vale poder mirar la hora en la luna?

Con el beneplácito de los ingenieros, arrancaba entonces una larga relación que aún hoy perdura. Y pronto comenzó a dar sus frutos. En 1969 el Apolo 11 pisaba la Luna por primera vez. Mientras el hombre y la humanidad medían sus saltos de manera desigual, Omega ya adivinaba el alcance universal que podría tener el suyo.

“Cuando uno está en la luna siempre es bueno saber qué hora es en Houston” Buzz Aldrin en Starmen.

El artífice de ello en buena medida fue Buzz Aldrin, siempre detrás de Armstrong en los renglones de la historia… excepto para Omega. La mítica foto que el propio Armstrong tomó de su compañero, explica una herencia difícil de atesorar para otra marca. Poco antes de aquel “garbeo” lunar, Neil Armstrong había tenido que dejar su Speedmaster en el módulo de aterrizaje. No fue un olvido. Su reloj, refrendando la homologación concedida por los ingenieros, sustituía eficazmente un mecanismo averiado en la cápsula. De esta manera, Aldrin se convertía en el primer hombre en pisar la luna con un reloj de pulsera.

Aldrin en la luna

En la famosa fotografía puede verse el reflejo de Armstrong y el de la Tierra en el casco de Buzz Aldrin. Y en ella puede verse también el Speedmaster en la muñeca del astronauta, colocado por encima del traje espacial.

Starmen: viejos sueños, nuevas ambiciones.

Cuando se cumplen 60 años de la creación del Speedmaster, Omega ha estrenado “Starmen” en su honor. Un encuentro protagonizado por el mismísimo Buzz Aldrin y el actor George Clooney, embajador de la marca desde hace más de quince años. El resultado es una conversación entrañable en torno a los recuerdos de un heroico astronauta y un niño enamorado del espacio. Un relato personal sobre un acontecimiento que, utilizando las palabras del propio Aldrin, consiguió “unir al mundo”.

El documental nos deja algunas notas sobre el escepticismo ante lo imposible, el vértigo ante lo que resulta fuera de lo común o la insaciable voracidad de comernos el futuro. Reflexiones a modo de apuntes que se mezclan con anécdotas (¿quieres descubrir quién fue el primer astronauta en orinar en el espacio?) y muchas curiosidades de aquella primera vez en la luna.

Y aunque obviamente, la pieza también nos deja ver aquellos Speedmaster que alcanzaron la luna, no esperes ver entre ellos el reloj de Aldrin. No, “Starmen” no hace mención a ello, pero su reloj desapareció poco después de llegar a la tierra. En su traslado al museo de Smithsonian el Moonwatch de Aldrin sufrió un misterioso robo. Nunca apareció, y si lo hiciera ahora, pocos se atreverían a estimar su valor.

Como si de una película-franquicia se tratara, “Starmen” concluye con la mirada puesta en la siguiente gran conquista de la humanidad. ¿Dónde iremos la próxima vez?, se pregunta. A juzgar por la opinión de los contertulios de excepción, parece claro que Omega volverá a luchar por tener su foto, en Marte, o dondequiera que el hombre decida llegar.