Estando como estamos, con todo el curso por delante, muy pocos rechazarían ahora una invitación a “desconectarse” de la realidad. Algo se puede hacer aunque bien es cierto que, de momento, la promesa de evasión sólo nos alcanzaría para un breve paréntesis de diversión. No es poco… Y no es todo. Que Mark Zuckerberg desembolsara 2.000 millones de dólares por las gafas Oculus VR en marzo de 2014, es una de esas pistas elocuentes que nos lleva a concluir que la realidad virtual hace tiempo que traspasó el mundo de los juegos. Junto a Facebook, otras grandes compañías ya han descifrado el potencial de esta tecnología en el mundo de los negocios y se han lanzado a competir en la misma carrera, trabajando en el desarrollo de dispositivos que prometen inolvidables experiencias sensoriales con las que burlar nuestra conciencia cotidiana. Sony, Samsung, Google,… el interés de todos ellos demuestra que esta alternativa sigue más viva que nunca. Aunque es difícil abstraerse del sentido lúdico que nos proporcionan estas iniciativas, la realidad virtual se ha hecho presente desde hace tiempo en entornos donde el entretenimiento sólo es el instrumento para resolver otro tipo de necesidades.

En el vídeo que encabeza este post, has podido ver un adelanto de The Void, el proyecto de un espacio de entretenimiento ideado para explorar nuevas dimensiones, que pretende aterrizar de manera inminente en grandes ciudades de todo el mundo. Esta novedosa franquicia augura a todos sus visitantes experiencias de inmersión sin precedentes, basadas en un mundo virtual creado sobre una escenografía física real, donde se multiplican los elementos que potencian la estimulación sensorial: el contacto con estructuras y objetos, olores, líquidos, vibraciones, corrientes de aire, cambios térmicos, etc.

Resulta obvio concluir que la realidad virtual es también una herramienta de marketing muy interesante, una alternativa que puede inspirar experiencias de usuario que nos ayuden a alimentar la relación de nuestras marcas con sus consumidores. Si te interesa este tema, el centro de innovación BBVA publicó este año un ebook gratuito que recoge muchos detalles sobre esta atractiva tecnología, desde su cronología histórica a los “actores” más relevantes en la actualidad, tanto desarrolladores como creadores de contenido, sin olvidarse de un pequeño repaso a los dispositivos que marcarán la tendencia en el mercado.

Automoción, turismo, el sector inmobiliario… Las posibilidades se antojan inagotables. Este año, la banda británica Kasabian se animó a revivir su último concierto en el O2 Academy de Londres, permitiendo a todos sus fans “subirse” con ellos al escenario. La experiencia 360 podía disfrutarse en todo su esplendor con las Samsung Gear VR. La música, el teatro, los espectáculos en directo en general, podrían aventurarse a nuevos modelos de comercialización donde la calidad de los contenidos tendría demanda asegurada entre sus seguidores.

Muchas son las marcas que han apostado ya por esta tecnología para dar forma a sus propuestas de comunicación. Os voy a dejar con una de las más recientes. La semana pasada arrancaba en NY una nueva edición del US Open de tenis. Uno de los patrocinadores del torneo, American Express, ha incluido en su plan de acción una atractiva experiencia de realidad virtual de la que pueden disfrutar todos los asistentes al último Grand Slam de la temporada. Pelotear con la mismísima Maria Sharapova es una propuesta de entretenimiento imposible de rechazar para cualquier aficionado a este deporte. Cuando acertamos con la naturaleza del contenido, la tecnología es una poderosa herramienta para ofrecer alternativas de valor a nuestro público. En esta ocasión, “You Vs Sharapova” utiliza las gafas HTC Vive, cuyo sistema permite rastrear el movimiento de los usuarios en un espacio tridimensional. Y es que toca moverse rápido si quieres devolver un servicio de la campeona rusa a más de 160 km/hora…