No soy muy de tenis, pero sí de Rafa Nadal. Su mirada y sus silencios en la última rueda de prensa, tras su reciente derrota en Wimbledon, arrastraban la preocupación de quien sabe que se aleja de su guion habitual: la perfección. Los tenistas de élite son un catálogo de golpes de precisión y gestos técnicos depurados. Un deporte que Stella Artois mantiene en su plataforma de comunicación vinculada con grandes acontecimientos mundiales. La compañía cervecera ha puesto sus ojos en estas citas memorables para construir su posicionamiento como producto premium, algo más que una cerveza, una experiencia perfecta.

Los patrocinios son una fórmula ideal para ayudarnos a construir el territorio de una marca. Cuando apostamos por esta solución disponemos de una herramienta de marketing excepcional para crear valor. Si elegimos bien, si encontramos “alguien como nosotros”, se multiplicarán las oportunidades para crear contenidos y experiencias de interés general. Stella Artois, como uno de los principales proveedores oficiales de Wimbledon, creo que lo está consiguiendo. Y lo hace siguiendo una misma línea de comunicación para todos los acontecimientos, basada en la historia de los héroes anónimos (the perfectionists) que podemos descubrir tras cada uno de dichos eventos. Ellos son, en una medida nada despreciable, copartícipes de la excelencia que despliegan las estrellas en cada uno de sus ámbitos. Una sencilla y clara apuesta narrativa que nutre de múltiples y atractivos contenidos audiovisuales a la estrategia de comunicación de marca.

La activación de los patrocinios que realiza Stella Artois se contagia de su propia comunicación buscando la perfección. La marca no se limita a “ocupar” espacios, opta por “habitarlos” y hacerlos amigables a todos los que acuden a la llamada de Wimbledon. Integra en su plan de relaciones públicas la misma comunicación y propone un uso creativo de los medios publicitarios capaz de transformar cada contacto en una experiencia.

En 1998, durante una semifinal de Wimbledon, una paloma interrumpió el trascurso de una de las semifinales. Ese mismo día la organización decidió incorporar un nuevo miembro a su equipo de seguridad: Rufus, el halcón.  No sé si hay alguna relación con que 3 años más tarde, apareciese la tecnología denominada “Ojo de Halcón” para facilitar la decisión acertada sobre jugadas dudosas. Lo cierto es que Stella Artois supo ver en Rufus a uno de sus Perfectionists protagonistas, y supo “ver” también como el propio Rufus lo haría…

¿Y por qué no ir más allá? Con una espectacular puesta en escena en la estación londinense de Waterloo, punto estratégico para los desplazamientos a las instalaciones del torneo, Stella Artois nos invitó a volar como el propio Rufus lo haría. Gracias a una aplicación de realidad virtual y las Google Cardboard, cualquier usuario podía sobrevolar las pistas del All England Club, tumbado sobre una plataforma hidráulica para conseguir una inmersión perfecta en la experiencia. La difusión de esta aplicación, que continuó un particular tour por bares y pubs londinenses, sigue disponible en Google Play y en iTunes App Store, y permite también su disfrute en una versión web .

Patrocinio-Stella-Artois-Wimbledon

Rufus es sólo uno de los protagonistas de este patrocinio. Aquí puedes disfrutar de otros héroes tras el foco de los grandes nombres. El grabador del trofeo, el cortador de césped, el maestro de ceremonias… Todos trabajan para construir el deseo común que les une a la filosofía de la marca, acercarse a la perfección.

Primero fue el Festival de cine de Cannes. Wimbledon ya pertenece al recuerdo. Arranca el Open de golf y luego vendrá el Abierto de Polo. Cuatro apuestas de patrocinios para diseñar un discurso de marca perfecto. La historia continúa, ya es el turno de “Sandman”…

 

 

  • Crédito foto: Tomada del perfil de twitter de @UNIT9