Leo con fingido asombro que un hotel en Japón, colma de autosuficiencia cualquier expectativa de bienestar que deseen sus clientes. En el Henn-na Hotel de Nagasaki, sus huéspedes pueden vivir una experiencia única… completamente solos. Bien podrán presumir de una estancia sin nadie que les moleste, porque hasta el propio personal ha sido sustituido por robots. Eso sí, bien simpáticos: “Please feel free to enjoy conversing with these warm and friendly robots as they efficiently go about their work”, aseguran en su página web (el vídeo de cabecera no tiene desperdicio).

Con esta curiosa reseña, la agencia de investigación Future Foundation presentaba hace pocos días la primera de las cinco tendencias que aporrean ya la puerta del 2016. Sí, estar solos tendrá poco que ver con la soledad. La vida en solitario comienza a entenderse como una oportunidad de crecimiento, de aprovechamiento personal. Y fruto de esa corriente, se apunta ya la influencia de lo que se denomina “selfish media”, con los dispositivos de realidad virtual a la cabeza. Ese mundo de nuevas experiencias que esta nueva tecnología nos propone se materializa en primera persona. Es una inmersión individual, no produce sensaciones colectivas, o al menos no son prioritarias en la hoja de ruta. En algún post anterior apuntaba un dato reciente de la IAB: Pasamos anclados a nuestro smartphone una media diaria de 3 horas y 23 minutos… no es difícil intuir detrás de ello mucha de esa productiva soledad. Lo cierto es que esta especie de aislamiento voluntario cobra adeptos y perfila nuevos estilos de vida. No son pocas ya las propuestas turísticas para viajar disfrutando de la intimidad o las novedades gastronómicas que promocionan productos con alto valor nutricional que se consumen con extraordinaria facilidad y rapidez. ¿Por qué? para disponer de más tiempo para nosotros. Y a mí que me gusta invertir mi tiempo en buenas sobremesas…

Señala Future Foundation como segunda tendencia, una mayor complejidad en los modelos de consumo. El incansable escaparate digital nos llena la cabeza de posibles adquisiciones. Bienes aspiracionales que, sin haber sido adquiridos, compartimos con los nuestros desatando clics en todas nuestras plataformas habituales. Sin darnos cuenta vamos engordando una interminable lista de deseos que no tiene traducción simultánea en términos de compra. En la acera de los compradores impulsivos también se avecinan cambios. Nunca hubo tantos medios para satisfacer una demanda inmediata. Un dato: en Estados Unidos, un tercio de los consumidores se muestra favorable a contratar servicios de entrega en un plazo de 2 horas. ¿Pasaremos del servicio a domicilio al servicio inmediato por… “coordenadas”?

Tercero: lo que llaman el poder de la  “Emojinal intelligence”. ¿Tanto valor estamos concediendo a los emojis? Bien, lo cierto es que este simbólico lenguaje hace tiempo que se coló en la expresión de nuestros sentimientos. Desde esa perspectiva, también puede ser un camino de expresión para las marcas. Coca-Cola fue la primera en crear su propio emoji en Twitter, un brindis entre dos botellas al que se sumaron en unas horas más de 170.000 usuarios tras el hashtag #ShareaCoke. Ahora lo hace Starbucks, con su campaña navideña #Redcups.

Campaña de Starbucks en Twitter

Twitter oficial de Starbucks invitando a compartir su #Redcup

Lo cierto es que si Twitter se ha preocupado en sustituir la estrella de favoritos por su nuevo corazón, algo sustancioso deben generar estos nuevos iconos. “You can say a lot with a heart…”, dicen en su propia red. Pobres estrellas incomprendidas… En cualquier caso, ¿quién puede discutir la buena sintonía entre la comunicación comercial y las emociones? Sumen a todo ello la inteligencia artificial, las tecnologías de reconocimiento facial… invertir en emociones será un valor seguro.

Otra tendencia sobre la que Future Foundation propone reflexionar es la decadencia del hedonismo puro, el que mira sin complejo alguno la conquista del placer como fin último. El placer aumentará ahora desde una perspectiva más saludable y responsable del disfrute, lo que implicará grandes oportunidades para las marcas que sean capaces de ofrecer experiencias que transmitan esos u otros valores. Lo importante será dotar de significado a nuestras motivaciones y conductas.

Fin del hedonismo puro

Los individuos buscan significado en su “ruta” hacia el placer.

Al hilo de esta postura, parece que los usuarios de redes sociales más jóvenes comienzan a mostrarse también más concienciados. Se asegura por ejemplo que, poco a poco, están dejando de ver con buenos ojos la publicación de escenas que les delaten “fuera de control”. La sombra de la huella digital es muy alargada y no es conveniente modelarla de forma inadecuada.

Cerrando el top 5 aparece la supresión de fronteras entre la vida profesional y personal. La forma en la que trabajamos o disfrutamos nuestro tiempo libre nada en la misma abundancia de canales de información y comunicación. La jornada laboral tradicional perderá su atractivo frente a otras alternativas de productividad que optimicen el desempeño personal. En la actualidad, según datos que maneja la agencia, la mitad de los trabajadores norteamericanos ya completa sus tareas desde casa. La posible consecuencia: una creciente demanda de contenidos cualificados, de plataformas económicas y profesionales que intenten dar respuesta a las inquietudes de negocio que reflejen los usuarios. Un espacio al emprendimiento personal que puede ser muy atractivo para muchas marcas.

No sé si estas cinco tendencias inspirarán a las marcas muchos proyectos.  Pero algo es innegable: las tendencias nunca salen solas en la foto. Siempre las acompaña una oportunidad con nombre de marketing.

 

  • Créditos Imágenes: Captura del Timeline de @Starbucks + Original adaptado de Unsplash by Thomas BRAULT