#ittakescourage es la última campaña global de Ray Ban. Una inspiradora apuesta por la creación de contenidos en busca de conversación. Sin abandonar el gusto por la estética, la iniciativa demuestra que la moda también puede ser un magnífico escaparate de historias interesantes.

Como si de una obra teatral se tratase, Ray Ban nos presenta su última campaña dividida en actos. Seis en concreto de los que solo falta ya por desvelar el último de ellos. Tras su estreno el pasado abril, hemos ido descubriendo una nueva propuesta cada mes. El valor, el coraje, la valentía, son el nexo común de todas ellos. Un hilo argumental que la marca concluye en un mensaje rotundo: la vida comienza donde acaba nuestra zona de confort.

Tengo la sensación de que cuando pasa delante de nosotros, la moda nos deja a veces una impresión hueca. El esteticismo se impone al mensaje. En muchas ocasiones no acierto a ver otro sentido que no sea la mera propuesta estética (siempre muy elaborada, claro). Y eso lejos de diferenciar, me parece que conduce a mimetizar el sector.

En #ittakescourage veo una clara determinación por romper ese código tan interiorizado. Y ese coraje, le sienta muy bien a Rayban. La ambigüedad desaparece tras la rotundidad con que titula cada uno de sus “actos”: Confía en nombre del amor, Sigue tus sueños, Reta los estereotipos, Haz frente al rechazo, Da un paso adelante para ayudar y el último de ellos, aún por estrenar, El valor de desconectar.

Ray Ban consigue alinear bajo un mismo pensamiento un buen puñado de historias personales y colectivas. Esa idea común de vivir el momento y aceptarse a uno mismo, que no es poco alegato en el discurso de una marca. Y lo hace armando una obra coral donde la participación de su “firma audiovisual”, Ray Ban Films, vuelve a hacer gala de una excelente realización. El vídeo que pudiste ver más arriba, abría el primer acto de la campaña, formando parte de una primera entrega de relatos en primera persona. La voluntad de generar conversación, de abrir debate en su comunidad, es una constante en el desarrollo de todos los contenidos. En el cuarto acto, y bajo el famoso “Sorry seems to be the hardest word” de Elton John, se añade a la misma arquitectura audiovisual una curiosa experiencia interactiva.

Seguiremos el desenlace del último acto. Esa aventura de atreverse a desconectar tiene pinta de dejarse ver.

P.D. ¿Y los vídeos no quedarían mejor sin la “mosca” del logo?… A mí ya me queda claro desde el principio quién me lo está contando ;-)