Esta vez no, no parece que vaya a marcharse. La realidad virtual lleva tiempo dejándose los nudillos en la puerta de nuestros hogares. Tanto como el que llevan muchos profesionales de la comunicación apuntando a esta tecnología para descubrir nuevas formas de interacción con sus audiencias.

El desembarco ha comenzado. Los principales fabricantes de dispositivos VR ya tienen activadas sus páginas de pedidos. Vista la promiscuidad tecnológica que abunda en el sector, algunos no dudan en señalar a la realidad virtual como el nuevo juguete del marketing. Curioso que cuando aún estamos haciendo sitio en el sofá a estos nuevos dispositivos, se hable ya de conceptos híbridos, aún en fase de desarrollo, que darán lugar a nuevos visores donde se mezclarán realidad virtual y aumentada, permitiendo integrar capas 3D interactivas sobre panorámica real. Nos reiremos algún día, y no será tarde, de las primeras gafas VR que entren por la puerta.

A los profesionales nos toca ahora “aprender” (sería mejor hacerlo antes de salir a “evangelizar”). Y no sólo sobre cuestiones técnicas de hardware o software. Mucho también sobre esa nueva narrativa que esta nueva capacidad inmersiva nos plantea. A propósito de ello, si os gusta saber de proyectos transmedia os recomiendo este post  sobre la serie de TVE “El Ministerio del Tiempo”. El interesante análisis de @MacuJackson acaba por explicar en buena medida el por qué de tanto “ministérico” suelto. Nada me sorprende que sea precisamente El Ministerio quien proponga lo que ya se anuncia como primer episodio de realidad virtual interactivo asociado al contenido de una serie.

20th Century Fox ya ha anunciado su primera apuesta firme por esta tecnología con la inminente The Martian VR Experience”, basada en el exitoso film protagonizado por Matt Damon. Se asegura tambien que Ridley Scott y Steven Spielberg están trabajando en proyectos secretos de realidad virtual. Llama la atención pensar cómo dos ilustres de su talla exploran esa nueva puesta en escena donde otros (los espectadores), gobernarán la relevancia del punto de vista. ¿Serán capaces de guiar la atención del espectador en un escenario dinámico de 360 grados? 

Iniciativas como “Gone” (Samsung VR) o “Henry” (Oculus Rift), son una auténtica declaración de principios por parte de los fabricantes: los contenidos harán más atractiva su oferta. La misma conclusión a la que llegarán muchas marcas, sobre todo aquellas que hayan entendido su nueva responsabilidad editorial. Sería una lástima que redundaran las acciones de marketing basadas únicamente en el mero efectismo que aún produce la novedad de esta tecnología. A medida que las marcas sean capaces de traducir su aplicación en propuestas de valor, mayor será la consideración de sus seguidores.

Más allá del entretenimiento, de la atractiva gamificación, incluso de muchas iniciativas interesantes en el terreno educativo… la realidad virtual también puede funcionar para acercarnos la propia realidad. Suena a paradoja. Pero somos tan ajenos a “tanta realidad” que si es necesario, bien empleado está un poco de virtualidad para abrirnos los ojos. El corto documental “Clouds over Sydra”, producido por el estudio de realidad vitual Vrse.works para UNICEF, nos sumerge en la cruda existencia de un campo de refugiados, esa especie de indolente “postal de telediario” que alguien, con acierto, pensó que sería un poquito más real siendo virtual. Con ello os dejo.