Sí, lo confieso, hice click en un pre-roll. Confieso también que he visto algunos episodios de “Frank de la Jungla” más de 5 veces, y que no debo andar lejos con algunas andanzas del “Veterinario al rescate” o de mi preferido, “Billy el Exterminador”. Es evidente que hace tiempo perdí el control del mando de la televisión, si es que lo tuve algún día. A lo que iba: si consumes más fauna que un vigilante del zoo, no es extraño que un león blanco te llame la atención por mucho que lo “escondan” detrás de un pre-roll.

La historia de Aslan es más que la historia de un león sin colmillos. En mi opinión, la verdadera historia está detrás del trabajo que realiza en Sudáfrica Kevin Richardson al frente del llamado Santuario de la Vida salvaje. Kevin es conocido hoy como el “susurrador de leones”, y convive en esa fascinante reserva con 27 ejemplares y un sueño: devolver a esta especie su esplendor y recuperar su población en libertad. Pero es también la particular apuesta de Kukident, una marca de adhesivos para dentaduras postizas, que identificó en este proyecto una oportunidad de compromiso social y una magnífica plataforma para la difusión de valores de marca específicos.

Este corto documental de casi 6 minutos de duración ya ha sido visto hoy por más de 9 millones de usuarios, y se completa con material adicional que puedes ver en el site que recoge la iniciativa savingaslan.com.

Raúl Duque, responsable de la marca en España, declaró a la agencia Atlas que “#SavingAslan, salvando las distancias, no deja de ser la historia de 21 millones de españoles mayores de 45 años que tienen grandes posibilidades de perder alguna de sus piezas dentales”. La distancia a salvar es mucha, pero efectivamente, el caso Aslan pretende ser, además de un salvaje mordisco a la vida, una invitación a la reflexión acerca de nuestra salud dental, con la intención de aprender a combatir situaciones que generan stress físico y emocional. Y esa reflexión, a tenor de la evidente repercusión en medios y del ruido obtenido en las redes sociales, seguro que ha facilitado a la marca muchas alternativas de diálogo con sus posibles consumidores. Quizá se podría haber trabajado más en ese aspecto, abriendo más canales de participación con la audiencia. Como decía al principio, la historia de Aslan escenifica a la perfección el trabajo que lleva a cabo Kevin Richardson. Pero hay mucho más que contar cuando tienes un personaje de tales dimensiones a tu alcance. Y seguramente, mucho que proponer para que la gente reaccione ante nuevas causas o proyectos y siga construyendo junto a la marca nuevas historias.

Aslan nunca podrá hablar como su homónimo en el trono de Narnia, pero vuelve a morder lleno de felicidad… Espero no verle más enjaulado en un pre-roll. Será una buena señal.