Son muchos los usuarios que han estrechado su relación con las marcas a través de alguna experiencia. Vivir ciertos episodios en primera persona ayuda a destapar una suerte de complicidad exenta de suspicacias comerciales. Sentirse “parte de una marca” es complicado si antes esta, no se ha sentido “parte del consumidor”.

Los afortunados comensales que has visto en el vídeo, ajenos a cualquier mal de altura, nunca olvidarán aquella cena de vértigo con vistas a la famosa Super Bowl. Tampoco que una marca, Doritos, hiciera posible aquella insólita experiencia. 50 años de existencia merecen una celebración a lo grande. Tan grande como tus propios seguidores deseen hacerla.

No es la primera vez que la marca de Pepsico recurre a “los suyos”. Doritos lleva tiempo haciendo del desafío a su audiencia, la verdadera historia de su marca. Les hemos visto dejar en sus manos no sólo la comercialización de un nuevo sabor, también su destrucción. Por eso, pedirles que se unan a la empresa de conseguir 50 Récords Guinness con motivo de tan rotundo aniversario no es sino otro capítulo de una relación correspondida por ambas partes. Una vez más, la experiencia de marca sirve para descifrar códigos afines a los que la marca transmite en su comunicación convencional. Si intenso (bold) es el sabor que define a Doritos, romper registros a 14 pisos de altura no puede serlo menos.

#Boldview, una experiencia única de Doritos

La cuenta oficial de Doritos en Instagram haciéndose eco de la experiencia exclusiva.

Pero antes de llegar a esta idílica tesitura, la marcas tienen que asumir sus propios retos. El primero de ellos quizá, ocuparse de su público objetivo mas allá de su rol como consumidor. Esos compradores suelen ser ahora una audiencia hiperactiva, cuya demanda requerirá una estrategia de comunicación acorde al nuevo contexto. Construir esa reciprocidad sobre el interés de compartir territorios comunes, se instala a menudo en el valor de historias irrenunciables, de vivencias que apuntan con acierto hacia nuestra personal feria de emociones. Por eso la importancia de conocer bien a quién nos sigue, de identificar lo que nos une para descubrir en torno a ello una propuesta de valor que siga alimentando el sentido de la relación.

Esa manera de tomar asiento entre sus seguidores, nutre a las marcas de creatividad sin coste, de un mayor conocimiento de su público y de crecimiento orgánico para sus contenidos. Los primeros interesados en que una experiencia única se conozca son sus propios protagonistas. Ya hemos visto otros ejemplos en nuestro blog. De momento la nueva campaña de Doritos, que parece orientada al mercado americano en exclusiva, aguarda 49 propuestas innovadoras con las que seguir celebrando su fiesta particular. Y una vez más, continuará haciéndolo bien acompañada por los suyos.