“El futuro ha llegado finalmente… Sí, es distinto a lo que todos nos esperábamos. Pero no te preocupes. Solo significa que tu futuro no se ha escrito todavía. El de nadie. Tu futuro será como tú lo hagas. Así que haz uno bueno…”

Con estas palabras, el viejo Doc Brown se sumó en el vídeo que puedes ver aquí al homenaje mundial que recibió el pasado 21 de octubre “Regreso al futuro”. Una gran piñata con un buen número de marcas dispuestas a batear. Hacía tiempo que no se veía una operación de marketing de esas dimensiones. Con la vehemencia digital como explosivo combustible, el recuerdo de la fecha registrada en el “destination time” del mítico DeLorean ardió en la red y en los medios. Lógicamente, Universal Pictures no dejó pasar esta oportunidad para rescatar una de las trilogías más emblemáticas de la historia del cine. Y si ya has visto el vídeo de cabecera con el que arrancaba este post, habrás comprobado que no fue la única en entender la relevancia del contexto para crear un contenido de interés general.

El presente regresa al futuro

Apuntan ya en muchos foros la llegada del contexto al trono. Sorprende, si no fuera porque en el sector las tendencias sin corona parecen menos tendencia. Contexto y creatividad siempre han tenido algo/mucho de lo que hablar. Y malo cuando no lo han hecho. Pero probablemente, el auge de la corriente programática añadirá sonido de fanfarrias a la anunciada proclamación. La geolocalización inteligente, la adecuación del momento, la escucha activa y cualitativa en las redes sociales, el conocimiento general de los hábitos e intereses que mueven a un público en particular… todo contribuirá a mejorar el status del contexto dentro del proceso creativo. Y no es poco, porque hablamos en el fondo de nuevas narrativas alejadas de la estructura lineal hasta hoy tradicional. Detrás de ese impulso seguro que se suscitan ya reflexiones sobre quién y cómo deben desempeñar ese proceso, lo que quizá conduzca a redefinir perfiles y roles en los equipos de trabajo. Pero eso será otro asunto.

La producción de Toyota que has podido ver al inicio, es un ejemplo de contextualización integrado a la perfección en la estrategia de comunicación de lanzamiento del modelo Mirai (curiosamente, “futuro” en japonés). En apenas una semana, el vídeo cuenta ya con más de 4 millones de visionados. Espectadores que se suman a las audiencias, algunas también millonarias, obtenidas por los contenidos previos que han dado forma a la campaña “Fueled by everything”. De carácter divulgativo, pero con un enfoque nítido de entretenimiento, Toyota ya nos había contado cómo un vehículo puede alimentarse de agua, limonada o incluso … mier** de vaca!

Toyota es el primer fabricante que saca al mercado un coche propulsado por hidrógeno. El Toyota Mirai es de momento, el único vehículo eléctrico que produce su propia energía combinando hidrógeno y agua. Un coche sin rastro de emisiones contaminantes ya que el único residuo que genera es agua (siete litros por cada 100 kilómetros recorridos). Lástima que en España andemos como andamos en infraestructuras de repostaje y aún no haya fecha de comercialización prevista.

Aquel futuro de Marty y Doc, que regresó el otro día para no volver a serlo, aterrizó sin coches volando. Pero por fortuna, salieron a recibirles nuevas propuestas de viajes en el tiempo, que dejarán en nuestras manos la oportunidad de “hacerlas” presente. Suena bien la ruta al futuro que propone Toyota, ¿verdad?